Para encontrar respuestas a nuestras preguntas, empezamos a buscar información sobre el TDAH hasta encontrar a un grupo de padres y profesionales que nos las supieron dar. A partir de ese momento comprendimos muchos de los comportamientos que habíamos observado en nuestro hijo y empezamos a pensar que todavía no estaba todo perdido ni para él, ni para nosotros como padres.
Nuestro hijo fue diagnosticado de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. El psiquiatra nos explicó que cada caso era diferente y que en el de nuestro hijo nos recomendaba un abordaje multimodal, con tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, y también con refuerzo de aprendizaje. De manera que empezamos un programa de intervención dirigido a aprender estrategias mentales para centrar y mantener la atención, distinguir lo que es importante de lo que no lo es y, estrategias de autocontrol para aprender a dominar sus impulsos i la tendencia al movimiento excesivo.
Necesitó nuestra ayuda, por ello los profesionales nos informaron sobre TDA-H, tanto a nosotros, sus padres, como a sus profesores. Nos formaron enseñándonos una serie de técnicas dirigidas a ayudarle a controlar su comportamiento y a minimizar sus dificultades tanto en casa como en la escuela.
Ha sido muy duro, pero estamos saliendo adelante. Ahora es un jovencito de dieciséis años con TDA-H, con algunos momentos en los que el trastorno le puede pero con estrategias para controlarlo la mayoría de las ocasiones.